Nuestra Historia

El nacimiento de la Fundación Niños de los Andes está marcado por una dolorosa anécdota: En Diciembre de 1973, Papá Jaime presenció cómo una niña de la calle que se lanzó a recoger la caja de una muñeca caída de un carro, fue atropellada por un camión. Papá Jaime, quien corrió en vano a auxiliarla, pues la niña falleció en el acto, observó que la caja por la cual dio su vida la pequeña, estaba vacía.  Desde entonces, él decidió luchar con todos los medios por la niñez desamparada brindándole atención médica, alimento, afecto y un lugar para vivir.

En un contexto social donde los niños de la calle se habían convertido en parte del paisaje urbano, surge la acción de Jaramillo como un compromiso individual enmarcado dentro de un esquema asistencial de ayuda a esta población. Este trabajo se inicia en la década del 70 y va siendo alimentado por un grupo de voluntarios, donde lo que prima es una relación de amistad y un sentido de ayuda filantrópico.

Como consecuencia de este trabajo, Jaime Jaramillo decidió organizar una casa para atender a los niños de la calle. De esta forma se constituyó la Fundación, que obtuvo su personería jurídica en 1988, emanada del ICBF.

A partir de este momento comenzó un proceso de consolidación y construcción de la institución. Para la década de los 90, se inició una tecnificación y definición del proceso y de los servicios de atención.

En 1999 la Fundación asumió la participación en el “Proyecto de Fortalecimiento, Autoevaluación y Estándares de Calidad”, liderado por la UNICEF, ICBF y las Fundaciones Restrepo Barco y FES, con el propósito de cualificar los procesos de protección en las instituciones concebidas para este fin. Los resultados de este proceso se vieron reflejados en una mejor calidad en el servicio ofrecido a los niños y niñas en situación de calle. A finales del año 2000, la Fundación fue evaluada por primera vez bajo los parámetros de dichos estándares de calidad, hecho que le mereció una excelente calificación por parte de los entes organizadores.

En el año 2006 con el apoyo del Ministerio de la Protección Social participamos de manera activa en la implementación de un programa a nivel nacional para la disminución progresiva del trabajo infantil Este proyecto se adelantó en 12 departamentos, 34 municipios del país, en los que  se buscó identificar y transformar los imaginarios que legitiman y perpetúan el trabajo infantil en los contextos urbanos, rurales y mineros, reconociendo la prioridad de la escolaridad como estrategia para la disminución y posterior erradicación de la problemática.

En el año 2007 con el respaldo del ICBF, la Fundación hace parte de una Unión temporal con la ACJ y La Fundación Renacer, para llevar a cabo la ejecución de un proyecto de la Unión Europea que en el ámbito nacional, pretendió ayudar a la niñez desamparada. El objetivo fue  desarrollar actividades de promoción, prevención, nutrición, atención psicosocial y ocupación sana del tiempo libre para niños, niñas y adolescentes en situación de vida de calle o con riesgo de estarlo.  Estas actividades se desarrollaron durante cinco años, en la jornada contraria al horario escolar  con el fin de disminuir el riesgo de abordar la calle como hábitat de subsistencia bajo la modalidad de Centros de Acogida y Convivencia.

Desde el 2010 el reto ha sido  afianzar  en los niños, niñas y adolescentes, en el  equipo directivo, el grupo de profesionales de atención y en el resto de empleados,  los principios de la Filosofía SER de Papá Jaime que se fundamenta en la adopción de un estilo de vida natural y simple basado en el despertar de la conciencia, que inspira a vivir desde el amor y no desde el miedo.  Este pensamiento se ha venido consolidando día a día en una metodología, que contiene herramientas que nos indican el camino mediante el cual llevamos esta filosofía a nuestros niños.

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