El ingreso al programa de protección se permite a niños y niñas de edades entre los siete y doce años que, manteniendo o no contacto con su familia, prefieren alejarse de su entorno marginal de bajos niveles socio-económicos donde la violencia familiar, las relaciones traumáticas, el maltrato físico y emocional y el abandono de los padres, los conduce a encontrar en la calle y en el consumo de sustancias psicoactivas el único medio de subsistencia.

Estos niños presentan las siguientes características: