En la implementación de sus programas, la Fundación ha desarrollado un modelo de atención por fases :

Fase I
Acercamiento

La labor de calle se realiza mediante las Patrullas de Rescate integradas por funcionarios y voluntarios de la fundación. A través de recorridos diurnos y nocturnos por Bogotá, municipios anexos y Manizales se establece el contacto directo con los niños y niñas de la calle creando un vínculo afectivo. La empatía y el conocimiento mutuo aumentan la probabilidad de que el niño quiera cambiar su estilo de vida e ingresar voluntariamente a la Fundación.

Adicionalmente, en esta fase se ubican y contactan los grupos de personas en situación de calle, a quienes se ofrecen servicios de atención integral ambulatoria en salud, cubrimiento de necesidades de supervivencia, orientación y educación, remisiones e ingresos a programas y servicios de otras instituciones.

Fase II
Acogida y adaptación

Una vez el niño toma su decisión de ingreso al programa de protección , es acogido en un ambiente de familia en nuestras sedes de " La Esperanza " en el Rosal en Bogotá y "Girasoles" en Manizales. En un entorno amable, se ofrece al niño una atmósfera de tranquilidad que facilita su proceso de desintoxicación y evita que regrese a la calle. Este medio, libre de formas violentas, es determinante en su aprendizaje de hábitos y normas de convivencia.

El proceso de adaptación incluye cuidado sustituto familiar, nivelación escolar, diagnóstico y estudio de caso y definición del plan de tratamiento a nivel individual y familiar.

Fase III
Proyecto de vida

El trabajo al interior del niño se intensifica mediante atención personalizada, cuidado sustituto familiar e intervención terapéutica y orientadora. Hace referencia al desarrollo del plan de tratamiento definido para cada caso, buscando la recuperación psicosocial, formación académica, capacitación vocacional, prelaboral y resocialización, de acuerdo con el proceso integral de rehabilitación.

Fase IIIA
Preparación para el egreso

En esta fase se espera que los jóvenes hayan alcanzado un grado adecuado de autonomía, autosuficiencia y capacidad de autogestión, concretando su proyecto de vida y haciendo el proceso de preparación para el egreso.

Fase IV
Inclusión social y seguimiento

Los jóvenes ya están listos para poner en práctica los valores y normas que se han venido trabajando en las otras fases. Han logrado reconocerse como "seres de derechos y deberes" que pueden aportar de sí mismos y a los demás como personas responsables de su propia vida. Continúan en colegios externos y/o con su formación técnica laboral.

Son reintegrados a sus familias si las tienen, sino, se les construye un entorno social saludable donde cuentan con el apoyo, orientación, seguimiento y soporte económico de la Fundación. Adicionalmente se les ofrece atención psicológica y social, asesorías legales y conexión con redes de servicios especiales que procuren su éxito en la inclusión social.