Queriendo enseñar a perdonar
Autobiografía

“Me llamo José Adolfo, tengo 17 años y nací en Tunja. Ingresé a la Fundación el 11 de Noviembre de 1988. Realmente de mi familia no puedo decir mayor cosa. Se que mi madre me abandonó, junto con mi hermana, cuando apenas tenía cinco meses de edad. Quedamos a cargo de mi papá y él se consiguió otra mujer que nos maltrataba mucho. Ella no nos quería. Mi papá nunca nos defendió y siempre que peleábamos con ella, él nos reprendía fuertemente.

Decidí entonces irme de mi casa en Tunja. Llegué a Bogotá en un camión de panela que venía hacia la ciudad. Llegué muy desubicado. Me encontré con un grupo de personas que pedían dinero y tenían en su manga un tubo que no sabía qué era. Luego me enteré que lo que olían, les quitaba el hambre y les hacía pasar con mayor gusto el día. Así empecé a inhalar pegante junto con todos ellos. Me arropaba con periódicos y dormía al lado de los animales que me transmitían calor, en un barrio que se llama El Claret. Aprendí a robar, a pedir plata, a engañar y a decir mentiras.

Un día me encontré con unos patrulleros voluntarios de la Fundación. Nos daban unos panes y café caliente. Ellos comenzaron a hablar de una finca donde había muchachos como yo, niños que deseaban salir adelante y que tenían muchas aspiraciones en la vida. No me gustó mucho pensar que debía encerrarme, pero ellos me convencieron.

Ahora estoy haciendo décimo grado y muy pronto me voy a prestar el servicio militar, me gusta mucho el taller de sistemas y el de panadería. Se que puedo ganarme la vida en estos trabajos. Quiero estudiar psicología para ayudar a tantas personas que como yo no comprenden o no comprendían a sus padres. Personas que a través del perdón y la reconciliación, como nos ha enseñado "Papa Jaime", puedan forjarse un mundo mejor.”

 

José prestó su Servicio Militar con juicio y dedicación, volvió al lado de su madre , se reconciliaron y hoy en Duitama le ayuda, trabaja y responde por ella como un buen hijo.